Enviada por: agofer
Fecha de publicación: 13/02/2008
Fijándonos un poco, a veces mirando bien alto a los tejados y azoteas de los edificios, otras haciéndo lo contrario para seguir sus huellas sobre el suelo, encontramos sombras, ecos y reflejos de otro Madrid. Sólo hay que mirar con todo el cuerpo, y descubrir el alma en eterna construcción de esta ciudad cambiante que se vuelve y revuelve saltando el tiempo y el espacio.