Pasear por madrid en otoño
Ya te comenté el otro día que el otoño es una época muy especial en Madrid… hay días nublados, lluviosos, soleados y templados, de todo hay… y en cualquiera de ellos me apetece dar una vuelta por el Palacio Real. A esa hora en que uno sabe que ya se ha puesto el sol pero todavía hay luz, la plaza de Sabatini adquiere un encanto especial. Y es que juraría que se trata de quizás la mayor zona monumental peatonal de la capital. Tiene la particularidad de que es muy completa porque además de conocer por dentro las principales salas del palacio, que los reyes ya sólo utilizan para ceremonias de Estado, o visitar la catedral de La Almudena, también puedes tomar de los mejores cafés, y con una variada oferta gastronómica por ejemplo en el Café de Oriente del padre Lezama, un vasco que ha hecho una gran labor social porque los que trabajan en sus locales son chicos que antes no tenían ningún futuro. Bueno pues volviendo al café aquí tienen, para mi gusto, el mejor vienés de Madrid con las mejores vistas al Palacio Real y junto al teatro de la Opera. Por cierto que el restaurante esta asentado sobre los restos del convento de San Gil Siglo XVII y conserva su abovedado original. Los amantes del buen vino pueden degustar alguno de la gran selección con que cuenta el local. Y para los amantes de los animales, pueden preguntarle a Paco, el camarero, por el gorrión que cada mañana al olor de los croasanes calentitos entra por la puerta como un cliente más para degustar los ricos manjares que allí preparan.
Después el paseo me ha llevado hasta la Plaza de San Francisco El Grande donde lo más significativo es la basílica del mismo nombre que fue creada por orden de Carlos III en 1760. Verdaderamente aunque el exterior no llama especialmente la atención, salvo que uno tenga la sana costumbre de andar contemplando hacia arriba los edificios que nos rodean, por dentro caes en la cuenta de que estás ante una de las joyas de nuestra ciudad. Después de años de restauración, concretamente desde 1973 hasta 2001, la espera ha merecido la pena. Además de la cúpula, sus frescos y el retablo lo más destacable después de la capilla principal que alberga cinco grandes pinturas sobre la vida de San Francisco, es la primera a la izquierda que alberga una obra temprana de Goya “San Bernardino de Siena”, en la que aparece el pintor. Y por fuera también destacan, además de la cúpula, los dos campanarios con 19 campanas, 11 de las cuales forman el carrillón de la iglesia. Al salir del templo me doy cuenta de que el tiempo ha volado y de que tengo que marcharme a casa, a cumplir con otro tipo de deberes de los que otro día os hablaré.