Otoño en los parques de Madrid
Estamos ya con el otoño detrás de la ventana y Madrid comienza su metamorfosis. Las tardes se hacen más breves y los cielos se vuelven más tornasolados con ese colorido entre azul y rosa. Es otoño. El colegio ya ha empezado y uno de los mejores planes para pasar cualquier tarde es pasear por los parques de la ciudad. Claro está que la primera sugerencia tiene que ser el Retiro, en pleno corazón de la capital. Para quien no lo sepa unas notas sobre el parque del que más se ha escrito y del que más artistas han pintado.
Los jardines del Buen Retiro, de 118 hectáreas, tienen su origen a mediados del siglo XVII cuando reinaba Felipe IV bajo la dirección del Conde Duque de Olivares. Algunas parcelas en esta zona le pertenecían y Olivares se encargó de que la finca se convirtiera en un lugar de recreo para la Corte en torno al Monasterio de los Jerónimos. Una de las curiosidades es que por entonces el Casón del Buen Retiro, integrado en la finca, era el salón de baile de los reyes y la corte… Pues bien desde entonces han pasado cuatro siglos y en todo ese tiempo se han modificado muchos aspectos desde una mayor urbanización de algunas zonas, hasta la propia creación de calle de Alfonso XII, que precisamente dejó al Casón fuera del recinto del parque o la creación del Palacio de Cristal con motivo de una exposición universal. Más alla de la historia de los Jardines, hoy por hoy estos han sido tomados por los ciudadanos, paseantes, ciclistas y patinadores. Frente al Monumento de Alfonso XII se colocan todo tipo de tenderetes, echadores de cartas y pequeños grupos de músicos. Hacen que el paseo por los jardines sea original y podamos disfrutar en pleno centro de Madrid de sus 23.000 árboles. ¡No es de extrañar que se le conozca como el “pulmón” de la ciudad! Por cierto que el ambiente del parque cambia por completo el fin de semana. Para los que prefieran un paseo más solitario es recomendable que lo visiten entre semana. Aunque uno de mis parques favoritos está en la Alameda de Osuna. “El capricho” fue bautizado y creado por la duquesa de Osuna, por matrimonio, y título de Benavente por su propia familia. Es uno de esos lugares con encanto lleno de rincones mágicos. Desde la capilla del ermitaño hasta el molino de agua en un lago como de juguete y el palacete… Para aquellos que quieran llegar tienen el metro con parada allí mismo aunque deben saber que sólo se admiten 1.000 personas a la vez dentro del recinto, de manera que cuando se llega al límite hay que esperar hasta que salga alguna persona de su interior. La espera merece la pena… Es un lugar tan bello que también es escenario de concursos de pintura rápida o conciertos durante todo el año. Después de una tarde bucólica nada mejor que salir a cenar a uno de mis lugares favoritos aunque por ahora sólo voy a daros una pista, se encuentra en la zona de las Vistillas, más concretamente en la calle Segovia… hasta pronto.