Lola Herrera no llevaba 28 años sin subirse a un escenario. Ha estado representanto durante años \"Cinco Horas Con Mario\" y si no recuerdo mal, lo último que hizo en teatro fue \"Solas\" junto a Natalia Dicenta y Carlos Álvarez. Estuvo en el Teatro Albéniz de Madrid del 8 al 26 de marzo de 2006.
Este diario está plagado de errores que son fáciles de subsanar. El restaurante \"La Bardemcilla\" no está en la calle Prim sino en la calle Augusto Figueroa 47. Y el Café Gijón no está en el Paseo de la Castellana sino en el Paseo de Recoletos 21. No debemos confundir a la gente, que son locales muy céntricos.
Estamos en plena temporada teatral en Madrid y es el momento de estar pendientes de la cartelera para que no se nos escape nada interesante. En esto de ir a ver una obra, teniendo en cuenta que las cifras de público suelen dejar mucho que desear, especialmente para los empresarios, actores y todos los profesionales que viven de la escena, hay un aspecto clave a tener en cuenta. Ese aspecto que me parece básico es la calidad de los actores. Ese fue uno de los motivos que me ha llevado al teatro Marquina, donde desde hace meses podemos disfrutar de un buen rato en compañía de la veterana Lola Herrera, que llevaba casi tres décadas, exactamente 28 años, sin pisar los escenarios, y de su profesor de baile, Juanjo Artero.
6 clases de baile en 6 semanas es una obra simpática, una comedia “amable” como se dice ahora, escrita por el autor y guionista norteamericano Richard Alfieri y dirigida por Tamzin Townsend con una puesta en escena muy simple pero que nos lleva a disfrutar de dos horas de representación con el mérito de que no cansa a pesar de que no hay posibilidad de refrigerio entre actos. La historia seguro que ya la conocéis, una sesentona que dice ser viuda de un pastor anglicano contrata a un profesor particular de baile con el que refrescar en su memoria los guateques juveniles y combatir su soledad.
Para quien sólo tenga en mente a Herrera, tengo que deciros que Artero es mucho más que un buen compañero de reparto. No en vano durante los primeros minutos de la historia es él quien lleva el peso de la representación incluso mejorando a Lola. Durante el desarrollo de las diferentes escenas la pareja y la obra van in crescendo y hay varios momentos realmente mágicos y tiernos de esos en los que el público se siente totalmente integrado. Aquí se cumple a la perfección esa frase tan repetida de que entre tales o cuales actores “hay química”. El guión del personaje de Juanjo ayuda a su lucimiento, pero ya se sabe que si detrás de un buen guión no hay un buen actor la mejor de las obras se puede convertir en un ladrillo. Por cierto que en esa puesta en escena de Townsend están muy acertados los pasos de diferentes bailes que se marca la pareja. Para los principiantes de los bailes de salón es otro aliciente para sentarse en el patio de butacas y soñar un poco. En definitiva, una obra que no sólo recomiendo a los incondicionales de la actriz.
Y precisamente muy cerca de allí también puedes cenar o tomar algo, es el local de los Bardem, por eso llamado “la bardemcilla”. Es un local en la misma calle Prim, donde se pueden tomar tapas y raciones algunos típìcos de Madrid. Y para los que prefieran tomarse un café en uno de los locales con más historia de la capital muy cerca del teatro, en plena Castellana tenéis el Café Gijón, un buen lugar para leer un rato o charlar con los amigos. Por cierto que no sé si ya se ha jubilado el encargado de los camareros, cuyo nombre no recuerdo ahora pero que es un auténtico personaje, de esos hechos a sí mismos y que atesora una buena cultura gracias sobre todo a la cantidad de personalidades del mundo de la cultura, escritores, directores de cine o políticos de todo tipo que han tenido el Gijón como su casa.