Paseo de Rosales,
Me encanta pasear por el Paseo de Rosales, es una de esas avenidas de Madrid que discurre por los alrededores del centro y uno de los lugares populares por sus bares y terrazas. Suelo pasear por aquí tomando un helado de fresa, con el parque del Oeste a la derecha y hacia el Templo de Debod. El parque del Oeste está lleno de jardines muy agradables con grandes árboles y césped, uno de los elementos que refrescan las calurosas tardes de verano. Y ahora que la egiptología está tan de actualidad porque un equipo arqueológico egipcio ha desenterrado una necrópolis en la que se han encontrado 53 tumbas excavadas en la roca que datan del tercer, segundo y primer milenio A.C. en los que se han encontrado máscaras decoradas, amuletos y recipientes de arcilla cocida, no podemos dejar de visitar la mejor joya que existe en nuestro país de aquella cultura milenaria, el Templo de Debod. Se trata de un pequeño templo egipcio del siglo II a.C, con planta rectangular, relieves, jeroglíficos, e inscripciones religiosas. Fue regalado por Egipto a España en 1970 por la ayuda que prestó el estado español tras el llamamiento internacional realizado por la Unesco para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro de desaparición debido a la construcción de la presa de Asuán. Está situada en un parque tranquilo y agradable, donde antes se encontraba el Cuartel de la Montaña. Una de las curiosidades del templo es que al ser trasladado a España, se situó de manera que conservase aproximadamente la misma orientación que en su lugar de origen, de este a oeste. Otro dato interesante es que Egipto donó cuatro de los templos salvados a distintas naciones colaboradoras: Dendur a los Estados Unidos que se encuentra actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York, Ellesiya a Italia, Taffa a Holanda y Debod a España. Para los amantes de la cultura egipcia pueden saber que el núcleo más antiguo de Debod fue erigido bajo el rey egipcio Ptolomeo IV , y decorado posteriormente por el rey nubio Adijalamani (Adikhalamani) de Meroe hacia 200-180 a. C., dedicado a Amón de Debod ("Amani", en idioma kushita) e Isis. Posee importantes añadidos de época ptolemaica y romano-imperial (del siglo I a. C. al II d. C.).